Me complace estar ante ustedes en esta asamblea que nos reúne con el propósito de encontrar maneras más efectivas de encarar los urgentes problemas de la sociedad global.
La República de Panamá, como miembro fundador de esta organización, reitera su firme compromiso con la búsqueda de soluciones basadas en el diálogo y el respeto mutuo que contribuyan al mantenimiento de la paz y seguridad internacionales, esenciales para el desarrollo y el bienestar de la humanidad.
Panamá es puente del mundo, un cruce de caminos en el centro de las Américas donde convergen todas las rutas gracias a nuestra excepcional conectividad aérea y marítima, la mejor en América Latina y el Caribe.
Además, la República de Panamá está comprometida con el cumplimiento de la AGENDA 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible cuyos lineamientos están incluidos en el Plan de Gobierno de mi administración.
En 50 meses de gestión, nuestro gobierno se ha enfocado en el desarrollo de políticas públicas que nos permitan enfrentar el enorme desafío sentando las bases para reducir la pobreza y la desigualdad, para brindar a las poblaciones menos favorecidas la oportunidad de lograr condiciones sociales y económicas que les haga posible vivir dignamente.
Avanzar en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible es una responsabilidad ineludible que nos obliga a prestar atención a la interacción de causa y efecto entre ellos.
Debemos preguntarnos cómo impacta la crisis climática en los tres primeros objetivos de desarrollo sostenible.
¿Podemos realmente lograr el fin de la pobreza, hambre cero y salud y bienestar en medio de la grave sequía que azota el planeta, las inundaciones, los devastadores incendios que arrasan superficies inmensas, el incremento en el nivel de los océanos?
Reflexionemos acerca de las conclusiones del informe del Panel de Expertos sobre el cambio climático que nos advierte de una escalada de cambios en el sistema climático sin precedentes, lo cual nos conduce a situaciones extremas que amenazan gravemente el sostenimiento de la vida en el planeta.
La crisis climática es una bomba de tiempo y el tiempo se nos acaba a todos.
El compromiso de Panamá con la existencia humana lo hemos demostrado de manera concreta con las decisiones que tomamos y las acciones consecuentes que ejecutamos.
Somos un país de gran riqueza hídrica, nuestras costas son bañadas por dos grandes océanos, lo que nos hace especialmente conscientes de la importancia del agua para nuestra población y para la vida en la tierra.
Panamá ha hecho un esfuerzo extraordinario para preservar nuestros mares, alcanzando la meta del 30% como área protegida nueve años antes del 2030, e incluso la aumentamos al 54% en el presente año.
Panamá, sin retórica, con hechos, es un Líder Azul, y además resalto que Panamá es uno de los siete países del mundo declarados “carbono negativo”.
En Panamá hemos establecido un programa de reducción de huella de carbono con una Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde y derivados.
También durante nuestra administración, en Panamá nos hemos impuesto una ambiciosa Agenda de Transición Energética con el propósito de encontrar y desarrollar energía accesible, no contaminante, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero por lo menos en un 24% para el año 2050.
Panamá está entre los 15 países del mundo más expuestos a riesgos climáticos y naturales.
De hecho, ya registramos en nuestro territorio el primer caso por desplazamiento climático al tener que reubicar la población de la isla Cartí Sugdup por causa del aumento del nivel del mar.
Quiero reafirmar, en nombre de la República de Panamá, que los panameños asumimos con éxito la operación del Canal de Panamá en 1999 y ampliamos su capacidad en 2016.
Manifiesto a las naciones del mundo que Panamá está comprometido en mantener la operación del Canal de manera segura, eficiente, confiable y competitiva, como lo hemos hecho hasta ahora.
Panamá, como país que contribuye eficazmente a la protección del ambiente, solicita en esta Asamblea General a los países más contaminantes, el cumplimiento de los compromisos adquiridos para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
También hemos visto en repetidas ocasiones en estas Asambleas Generales y en las reuniones de la Conferencia de las Partes (COPs) de Naciones Unidas, que los países se comprometen a realizar trasformaciones que luego no se cumplen.
En el aspecto del desarrollo humano, es de la más alta prioridad que se brinde a las poblaciones, oportunidades de vida más digna dentro de sus propios países.
Así no se verían obligadas a abandonar sus países emigrando de forma irregular, exponiéndose a la violación de sus derechos humanos y, en muchas ocasiones, perdiendo sus vidas.
En ese sentido, el problema de la migración irregular debe ser abordado a nivel multilateral, haciendo énfasis en el respeto a los derechos humanos y bajo los principios de solidaridad y responsabilidad compartida, con el propósito de salvaguardar la integridad de la vida humana de manera segura y ordenada.
Panamá trabaja activamente en colaboración con varios países de la región en la ejecución de programas para mejorar la atención y la protección de los migrantes irregulares que entran a nuestro país a través de la frontera con Colombia atravesando la peligrosa jungla del Darién, el mayor parque natural de toda Centroamérica.
Nuestro país hace un esfuerzo titánico para atender de manera solidaria a esos migrantes irregulares cuyo número aumenta cada año obligando a Panamá a destinar importantes recursos al socorro humanitario.
Esta es una situación insostenible, indeseada, inhumana; un drama humanitario de dolor, sufrimiento y muerte para cientos de miles de migrantes que emprenden esa arriesgada travesía.
Les reitero, esta es una situación insostenible, una situación en la que somos víctimas y no responsables.
Hago un llamado a la comunidad internacional para que asuma, en toda su magnitud, el problema de la migración irregular que hoy en día no solo se concentra en el Mediterráneo, sino que es de carácter global y que a los panameños en este momento nos afecta directamente.
Hoy reiteramos el llamado al diálogo, la paz y el multilateralismo, con respeto al derecho internacional y los principios que lo sustentan despojados de intereses distintos al bienestar de los pueblos.
En muchos aspectos estamos en una carrera contra el tiempo por la supervivencia humana, que es la razón de ser del organismo mundial que nos congrega y de cuyas acciones dependen, en gran medida, los pasos que demos en dirección al futuro como comunidad mundial.
Hoy como jefe del Estado panameño, expreso ante ustedes que Panamá quiere para todo el mundo lo mismo que desea para su propio pueblo: PAZ, BIENESTAR, JUSTICIA Y DESARROLLO.

