Con una elevación de 3,475 metros sobre el nivel del mar, el punto más alto del país, el Volcán Barú representa uno de los mayores patrimonios naturales de Panamá, además de constituirse como uno de los destinos turísticos más importantes y emblemáticos. Su imponente presencia atrae cada año a miles de visitantes nacionales y extranjeros que buscan vivir una experiencia única en contacto con la naturaleza.
El Parque Nacional Volcán Barú es reconocido por sus extraordinarios paisajes, siendo uno de sus mayores atractivos, la experiencia de alcanzar su cima, ver el amanecer de un nuevo día y contemplar un fenómeno único en el mundo: observar simultáneamente el océano Pacífico y el mar Caribe en condiciones climáticas favorables, todo esto aunado a la combinación de bosques montanos, bosques nubosos y ecosistemas de altura que albergan una riqueza biológica excepcional. Esta diversidad de hábitats permite la presencia de numerosas especies de flora y fauna, muchas de ellas endémicas, entre las que se destaca el quetzal resplandeciente.
El Volcán Barú fue consolidado como área protegida mediante el Decreto Ejecutivo No. 40 del 24 de junio de 1976, con el cual se creó oficialmente el Parque Nacional Volcán Barú, incorporándolo al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP). Esta normativa estableció su categoría de parque nacional con el objetivo de garantizar la protección de sus ecosistemas, su biodiversidad y sus recursos naturales estratégicos.
Durante estas cinco décadas, el Ministerio de Ambiente (MiAMBIENTE), junto con comunidades locales, organizaciones aliadas y diversos sectores de la sociedad, ha impulsado acciones permanentes para la protección del parque. Los programas de vigilancia, control, monitoreo de especies, restauración ecológica, educación ambiental y promoción del turismo sostenible han sido fundamentales para mantener la integridad ecológica de esta área protegida.
Esta riqueza biológica convierte al parque en un laboratorio natural de enorme importancia para la investigación científica y la conservación. En este sentido, hoy que celebramos con orgullo cinco décadas de la creación del Parque Nacional Volcán Barú, constituye una oportunidad para reconocer la importancia de conservar un espacio que forma parte de nuestra identidad nacional.
Al conmemorar los 50 años del Parque Nacional Volcán Barú, renovamos nuestro compromiso con la conservación de este invaluable patrimonio natural. Su conservación debe ser una responsabilidad compartida. Preservar el Volcán Barú significa, proteger la biodiversidad, fortalecer el turismo sostenible, garantizar recursos esenciales para las comunidades y legar a las próximas generaciones una de las joyas naturales más importantes de Panamá.
¡Feliz 50 aniversario, Parque Nacional Volcán Barú!




