- Líderes nacionales del partido en todo el país se dieron cita en La Chorrera para respaldar los cambios que consolidan al partido como la principal fuerza de oposición.
- Ricardo Lombana enfatizó que el colectivo se aplica a sí mismo lo que le exige al Estado: «Combatir la corrupción sin cambiar el sistema que la produce es secar el piso con el grifo abierto».
El Movimiento Otro Camino (MOCA) dio un paso definitivo hacia su consolidación institucional tras aprobar, con 95,5% de votos a favor, una serie de reformas integrales a sus estatutos internos, durante su Convención Nacional Extraordinaria celebrada este domingo en La Chorrera. El evento contó con la asistencia y respaldo de líderes nacionales del partido (convencionales) procedentes de todas las regiones del país, quienes viajaron para ejercer su voto y ratificar las modificaciones.
El presidente del partido, Ricardo Lombana, clausuró la jornada con un discurso de fuerte contenido analítico y estratégico, donde definió este momento como el cruce de un umbral: la transición definitiva «de movimiento a partido» y «de convicción a mandato». Lombana recordó que Panamá atraviesa una crisis profunda marcada por la inseguridad, el desempleo y el deterioro de los servicios públicos, lo que exige una alternativa preparada y seria.
Reformas clave para dar el ejemplo Durante su intervención, el líder de MOCA detalló los tres cambios más significativos aprobados por la convención, bajo la premisa de que no se le puede exigir al Estado lo que no se practica primero en casa:
Creación del Tribunal de Apelaciones : Un órgano completamente independiente de la Junta Directiva Nacional para garantizar una verdadera justicia interna y acabar con la «burocracia circular».
Protección contra la violencia política hacia las mujeres : Se incorporó un capítulo propio con protocolos rigurosos de denuncia, investigación y sanciones específicas.
Apertura con filtros : Se redujo de 36 a 18 meses la antigüedad mínima para postularse como Delegado Nacional, manteniendo intactos los filtros éticos y los programas de inducción para evitar que las denuncias se utilicen como «armas políticas».
Al dirigirse a las más de 400 personas reunidas, Lombana fue enfático al señalar que la corrupción en Panamá no es solo un problema de individuos, sino del diseño del sistema político, el cual ha operado históricamente como un mecanismo de intercambio de favores por lealtades. «Por eso no se rompe sólo cambiando a las personas que ocupan altos cargos… la única manera de romper ese ciclo es cambiar la arquitectura. Y la única manera creíble de proponer una arquitectura diferente para el Estado es haberla construido primero en casa», sentenció.
Asimismo, hizo un llamado directo a los nuevos delegados sobre la responsabilidad que asumen al pasar de líderes individuales a representantes de los ciudadanos de sus barrios y corregimientos. «Cualquiera puede actuar desde su propia convicción. Lo difícil — lo que requiere carácter — es actuar en nombre de alguien que confió en ti», afirmó.
Con miras a los próximos desafíos electorales, el presidente de MOCA subrayó que la cohesión interna no es un asunto sentimental, sino una condición estratégica indispensable. «Un partido que se destruye desde adentro no puede construir nada afuera», advirtió, invitando a mantener debates democráticos firmes pero basados en el respeto, de cara al próximo escalón crítico en 2027 y las elecciones generales de 2029.
Al cierre de su alocución, Lombana exhortó a los presentes a regresar a sus territorios no con eslóganes, sino siendo «embajadores del argumento», asegurando que con estas bases normativas MOCA está listo para demostrarle al país que es posible un gobierno donde el mérito valga más que la lealtad política.

