Panamá avanza en uno de los proyectos de infraestructura hídrica más importantes de su historia. El proyecto de Río Indio, impulsado por el Canal de Panamá para fortalecer la seguridad hídrica nacional, contempla una inversión de aproximadamente $1,500 millones y podría iniciar su construcción en 2028, tras la licitación del diseño y construcción prevista para 2027.
Así lo anunció Ilya Espino de Marotta, subadministradora de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y futura administradora de la vía interoceánica, durante el Foro de Ambiente 2026 de APEDE, “Agua, capital y nuevas tecnologías: pilares del desarrollo económico”, que reunió a autoridades, especialistas y representantes de diversos sectores para analizar los desafíos de la gestión hídrica en Panamá.
Las declaraciones se dieron durante el Foro de Ambiente 2026 de APEDE, denominado “Agua, capital y nuevas tecnologías: pilares del desarrollo económico”, un espacio que reunió a autoridades, especialistas, organismos internacionales, representantes empresariales y organizaciones de la sociedad civil para analizar los desafíos de la gestión hídrica en Panamá.
Espino de Marotta explicó que actualmente se desarrollan de forma simultánea los avalúos de terrenos, los estudios socioeconómicos de las familias que podrían ser reasentadas y la fase final del Estudio de Impacto Ambiental Categoría III, cuya presentación ante el Ministerio de Ambiente está prevista entre diciembre de este año y enero de 2027.
La subadministradora de la ACP detalló que el proyecto contempla aproximadamente $400 millones de dólares destinados exclusivamente a compensación ambiental y reasentamiento de comunidades, un proceso que se desarrollará de forma gradual durante alrededor de cuatro años.
“Río Indio es un proyecto país. No se trata únicamente de una iniciativa del Canal de Panamá, sino de una obra necesaria para garantizar el abastecimiento de agua potable a más de dos millones de personas que dependen de las plantas potabilizadoras alimentadas por los lagos del Canal”, señaló.
Además de asegurar el abastecimiento para Panamá, San Miguelito, Arraiján, La Chorrera y Colón, la iniciativa busca fortalecer la confiabilidad operativa de la ruta interoceánica frente a los efectos del cambio climático y los períodos de sequía cada vez más frecuentes.
Espino de Marotta indicó que el Canal ya se encuentra implementando medidas preventivas ante la llegada del fenómeno de El Niño y prevé aplicar próximamente ajustes menores en los niveles de calado de los buques, aunque aclaró que actualmente no se proyectan restricciones en el número de tránsitos.
La subadministradora también destacó que el Canal ha sostenido más de 200 reuniones con las comunidades involucradas y que muchas familias han solicitado permanecer cerca de sus lugares de origen, por lo trabajan en la identificación de terrenos ubicados a una distancia de entre cinco y siete kilómetros de sus actuales residencias.

Durante la apertura del evento, la presidenta de APEDE, Giulia De Sanctis, señaló que Panamá enfrenta una paradoja: posee una de las mayores disponibilidades hídricas de la región, pero miles de ciudadanos continúan enfrentando problemas de abastecimiento y saneamiento.
“Garantizar agua potable de calidad no es solamente una obligación social; es una condición indispensable para atraer inversiones, impulsar el desarrollo de las provincias, fortalecer el turismo, mejorar la productividad y construir un país más competitivo”, manifestó.
De Sanctis destacó la necesidad de fortalecer la gobernanza del sector agua, mejorar la coordinación interinstitucional y avanzar hacia una política de Estado que garantice continuidad en la planificación y ejecución de los proyectos hídricos.
Por su parte, Ian Moreira, presidente de la Comisión de Ambiente y Resiliencia de APEDE, señaló que el acceso al agua debe ser una prioridad nacional. “Panamá tiene abundancia de agua, pero también serios problemas de gestión y distribución. No podemos aspirar a una economía más productiva mientras miles de personas enfrentan dificultades para acceder a este servicio básico”, afirmó.
Para APEDE, la discusión sobre el agua debe trascender los períodos gubernamentales y convertirse en una agenda nacional de largo plazo, capaz de asegurar que Panamá pueda responder tanto a las necesidades de su población como a los desafíos que impone el cambio climático y el crecimiento económico.


