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Bajo la mirada de todo el mundo y con la presencia del nuevo presidente de Brasil, el sepelio de Pelé se realizó el martes en esta ciudad a la que se convirtió en capital futbolística durante su carrera fulgurante.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva rindió homenaje al astro fallecido del fútbol durante en Vila Belmiro, el estadio donde Pelé jugó como local la mayor parte de su carrera.

Pelé será sepultado en Santos la ciudad donde creció y se volvió famoso. Se ofició una misa en el Estadio Vila Belmiro antes de que el féretro sea llevado por las calles hasta un cementerio cercano.

Uno de los grandes ausentes en el funeral fue Jair Bolsonaro, cuya gestión como presidente concluyó el 31 de diciembre. Un día antes, partió de la capital Brasilia en un vuelo a Florida, eludiendo el deber ceremonial de entregar a Lula la banda presidencial.

Bolsonaro permanece en un complejo de condominios en las afueras de Orlando, donde se le ha visto charlar con algunos vecinos.

En las décadas de 1960 y 1970, Pelé fue quizás el deportista más famoso del mundo. Se reunió con presidentes y monarcas, y una guerra civil en Nigeria entró en una pausa para que los combatientes pudieran verlo jugar. Muchos brasileños considerando que colocó a su país por primera vez en el escenario mundial.

Numerosas camisetas con el 10 de Pelé fueron colocadas detrás de uno de los arcos y se agitaban con el viento veraniego. Un parte de la grada se llenó con ramos de flores de los asistentes o enviados por clubes y figuras del fútbol — incluidos Neymar y Ronaldo — desde todo el mundo. Por los altavoces, sonaba la canción “Eu sou Pelé” (Yo soy Pelé), grabada por el propio ídolo brasileño.

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