Este lunes 3 de febrero, un total de 43 ciudadanos colombianos fueron deportados desde el Aeropuerto Internacional Marcos A. Gelabert, en un vuelo de repatriación con destino a Medellín. La operación contó con la presencia del Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, el ministro de Seguridad, Frank Ábrego, y el canciller panameño, Javier Martínez-Acha.
El grupo estuvo conformado por 36 deportados y 7 expulsados, quienes enfrentaban acusaciones graves como trata de personas, agresión sexual, narcotráfico y evasión de controles migratorios. Entre los deportados se encontraban 26 hombres y 10 mujeres, mientras que los expulsados incluyeron a seis hombres y una mujer.
El operativo, que se desarrolló bajo estrictas medidas de seguridad, forma parte de un acuerdo de colaboración entre Panamá y Estados Unidos, con respaldo financiero de Washington.
Durante su intervención, Rubio destacó la importancia de esta cooperación bilateral para combatir la migración irregular y reforzar la seguridad regional. «Esto es evidencia de la gran alianza que existe entre Estados Unidos y Panamá, un país amigo, un país hermano, con el cual tenemos mucho enlace y cooperación», afirmó.
El secretario de Estado calificó como «lamentable» la situación migratoria en la región. «Son personas que, en muchos casos, son víctimas de rutas irregulares que generan problemas en varios países», señaló. Además, valoró el sistema de verificación panameño, que «ayuda a prevenir que personas con antecedentes criminales sigan avanzando y creen conflictos no solo en Panamá, sino también en otros países».
Este vuelo se convierte en el número 44 en el marco de la gestión del presidente José Raúl Mulino, reforzando el compromiso del gobierno panameño de trabajar de la mano con Estados Unidos en el manejo de la migración y la seguridad regional.

